La reciente emergencia del grupo de asalariados de Servier (http://www.facebook.com/salaries.servier y http://twitter.com/#!/salarie_servier ) en el caso Mediator augura probablemente una nueva forma de respuesta ante la imprecisión, la mentira y la calumnia. Cada ciudadano pretende hallar en los medios y canales de comunicación informaciones demostradas y argumentadas, práctica por lo general enseñada en todas las escuelas de periodismo, pero en realidad, no transcurre un solo día sin que se emitan juicios de valor o condene sin pruebas a hombres y mujeres políticos, empresas causas , individuos, etc. Resulta difícil así no perderse en la nueva jungla de la comunicación. Basta con consultar Twitter sobre el tema mencionado anteriormente para constatar que detrás de los pseudónimos se esconden a veces robots que inundan automáticamente la red, pretendidos periodistas que denuncian, ridiculizan, critican, empresarios, médicos anónimos en búsqueda de reconocimiento… La herramienta ha sobrepasado el sistema. Las redes sociales se han convertido en un campo de juego para la comunicación. El lugar estaba vacante puesto que la función principal de los canales de comunicación que consiste en explicar, argumentar, sopesar los pros y los contras se ha ido diluyendo paulatinamente por servilismo y cobardía. Las redes sociales han terminado por apropiarse del poder de la expresión. En este contexto, resulta legítimo que los asalariados encolerizados, odiados sin razón por la prensa tradicional que les designa culpables, y les priva de presunción de inocencia, se movilicen para proteger su herramienta de trabajo.
Las redes sociales representan el albor de un formidable contrapoder del pensamiento único que a largo plazo desenmascarará a los impostores.








